
Me da miedo el cambio, últimamente hay tantos cambios en mi vida que no sé por dónde empezar, por dónde afrontarlos, y conforme pasa el tiempo se me van acumulando...
Hay tantos cambios, que me da miedo pararme por si cuando vuelva a reanudar la marcha ya no encuentro ni el sendero. Lo de dejas migas de pan, hace ya tiempo que no funciona y casi todas mis referencias se han ido cayendo o las he abandonado a medio camino. Así que aquí estoy, delante del ordenador, levanto la cabeza y a través de la ventana de mi habitación veo un paisaje (si a eso se le puede llamar paisaje) que aún no he hecho mío, y pienso, sólo dos años más, pero ¿entonces que? Cuando termine y me vaya de aquí, otra vez cambios, otra vez vuelta a una casa que en ocasiones se me antoja extraña.
Dicen que me hago mayor, y que los cambios son parte de ese proceso, que hay que ser valiente, que debo tomar mis propias decisiones y atenerme a las consecuencias, ya sea cortarme el pelo o elegir la que me dejo para septiembre.
Y mientras escribo esta entrada, con música de fondo, mi mente se pierde entre recuerdos y anécdotas como la primera vez que fui al cine y me tocó elegir la peli, el primer chico al que decidí besar o la primera vez que.... en fin, la vida está llena de primeras veces, aunque a veces no son esas las que más recordamos. No me acuerdo de mi primer diente, de mi primera papilla o de al primero que consideré mi mejor amigo...., y es que aquellos tiempos en los que tu mama era una especie de dios que lo sabía y resolvía todo, que ella decidía, y tú simplemente te limitabas a andar al lado de ella e intentar darle la mano, un poco difícil cuando tus brazos no pasaban de tu cabeza.
Y yo sigo mirando por mi ventana, deseando que el día que me acostumbre a este paisaje no sea ya demasiado tarde....
4 comentarios:
Todo lleno de primeras veces. Las que realmente importan no dependen de nosotros, como la primera vez que elegiste dejar de leer para salir a la calle a jugar o la primera vez que te reiste.
No es necesario hacerse con un paisaje, si no con la gente que lo llena y te rodea. Yo aún no se llegar solo a la calle Mayor jeje.
(Vaya mierda de comentario)
(K)
Estoy de acuerdo con el señorito, Cartagena es muy triste, y acostumbrarse es un pedazo de cambio, y además un cambio feo. Pero la gente de aquí mola (porque molamos, ¿no?), y eso ayuda mucho.
Prácticas a las 6!!!titititiritii
Claro que molais!!!
ey! chica hacia tiempo que no me metia por aqui y veo que has escrito un montón. Mañana voy para cartago. Si quieres quedar pegame un toque. Besos
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