23 de septiembre de 2008

Sin título


Varada en una playa, intento subir la cuesta con mi barco, descubrir que era algo imposible me llevó su tiempo, y cesar en mi empeño aún más. Cuando oscureció y la noche me envolvió, decidí hacer noche allí a la espera de una respuesta, un consuelo, pero las noches se sucedieron y la ansiada respuesta no aparecía.
Me resignaba a creer que tendría que pasarme allí el resto de mi vida, mientras tanto entendía que con una tirita no se podía tapar el agujero que yo misma había cavado.
Durante la noche un pensamiento o quizás un sueño, aún no lo tengo muy claro me golpeó la cabeza tan fuerte que me hizo despertar. Lo vi claro.
Cogí mis cosas, abandoné mi barco a la deriva en el mar y me hice a la carretera, dejando atrás todos mis recuerdos, emociones, ilusiones, sueños, amores,.........

Y tras cada esquina esperaba ansiosa una mano que me ayudase a levantarme, una sonrisa que me dijese aquí estoy.

21 de septiembre de 2008

Hace frío, quiero salir.
Deseo saltar

15 de septiembre de 2008

El tren de las 00:30


Un día me escapé a la ciudad, había oído miles de leyendas, cuentos, historias de ella, pero jamás pensé que fuesen ciertas, jamás creí lo que oí hasta que lo ví. Aquello era otro mundo, en mi pueblo no se veían esas cosas, la gente te recibía con los brazos abiertos, te ofrecían de su mismo porrón e incluso te invitaban a sus casas, no podía creer que algo así existiese de verdad. Allí conocí a un niño como yo, un niño que me enseñó que de una almendra se puede sacar un ordenador, que siempre es bueno tener una palestina a mano o que atacar a tu enemigo no es siempre la mejor solución. Me demostró que siempre estaría ahí para echarme una mano y levantarme cuando me cayese al suelo, que confiaba en mí y que cada día me sorprendía más.
Me invitó a recorrer el país, junto a él ví amaneceres y puestas de sol, comí en los mejores restaurantes, ví bestias horribles de cerca, superé mis peores pesadillas, pesqué calamares en el mar, asaltamos castillos e invadimos trenes, corrimos para escaparnos y fuimos sigilosos para no llamar la atención.

Me curó, cuando me mordío un mosquisauro y me hizo reir cuando lloré, pero sobre todo, me gustaba por por ser simplemente él, porque era auténtico y no una burda imitación de mercadillo barato.

10 de septiembre de 2008

Deseando cruzar


Ahora lo veo todo negro, lo cuál complica las cosas porque quiero, estoy intentando encontrarme, redefinirme, pero todo se hace más difícil desde este lado, me gustaría ser Alicia y cruzar al otro lado del espejo aunque, fíjate lo que te digo, me encontrase un mundo pintado de rosa.
Necesito un conejo que me avise de que el tiempo pasa para todos y un gato a rayas que me enseñe el camino. Alguien medio majara que me felicite en mi no cumpleaños y unas cartas que quieran jugar conmigo al criquet, porque el juicio injusto ya lo estoy viviendo.
¿Rosas que me hablen??? No gracias, ya tengo muchas en mi vida. ¿Y qué tal un frasco que me haga ser pequeña y pasar desapercibida???

Todo rosa..... bueno me conformo con que sea un poco verdoso